Hola, ya podéis ver la presentación que se proyectó el día de la celebración del Fin de Etapa.
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Feliz Camino
Ave Maria curso 2010-2011
sábado, 25 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
EL CUADERNO DE BITÁCORA (FINALISTA PREMIO JEROMÍN 2011)
EL CUADERNO DE BITÁCORA (FINALISTA PREMIO JEROMÍN 2011)
Nos situamos en Valladolid, en el año 1898 de la era de Nuestro Señor, en el nº 7 de la calle Platerías, según los más ilustres urbanistas una de las calles más bonitas de España. En esa casa vivía una gran mente, comparable a la del famoso Holmes. El nombre del poseedor de tan inigualable inteligencia era Alberto Cifuentes. Y el que les escribe estas líneas lo sabe porque, por obra y gracia de Dios, se vio envuelto en un lío del que salió ganando una maravillosa amistad.
Me encontraba yo por aquel entonces ejerciendo de catedrático de Historia en la Universidad. Recordando el día me río, pues daba yo lecciones sobre Juan de Austria a mis alumnos en el preciso momento en el que entró por la puerta un guardia. Al verlo me asusté, y aún más cuando se acercó y, susurrándome, dijo:
- Acompáñeme, por favor.
- Pe….pero, ¿por qué?- pregunté.
- No se preocupe, pronto lo entenderá- me contestó.
Subimos a un carruaje y el guardia dio una dirección al cochero. En el trayecto me explicó lo que sucedía:
- Verá profesor, seguro que usted sabe que el cuaderno de Bitácora que escribió Don Juan de Austria durante la batalla de Lepanto se guarda en el Museo de Historia de nuestra ciudad.
- Por supuesto, se lo decía a mis alumnos cuando me interrumpió.
- Pues bien, lo robaron hace tres días. El inspector González, encargado del caso, ha decidido pedir ayuda a Alberto Cifuentes, un detective privado. Este ha solicitado su presencia. A partir de ahí supondrá usted lo ocurrido.
Llegamos por fin a nuestro destino y bajamos del coche. El guardia llamó a una puerta, la de la casa nº 7 de la calle Platerías. Nos abrió un hombre, del que se asombrarán ustedes de su aspecto, un hombre alto y enjuto, con perilla y barba gris, pelo canoso hasta la mitad del cuello, desaliñado, con una bata marrón y fumando en pipa. Tenía unos penetrantes ojos azules con esa mirada de: `` Yo sé algo que tú no ´´.
Nos saludó e invitó a entrar. La estancia que había detrás de la puertaera un salón decorado de modo rústico. Retumbaba en la habitación el crepitar de una chimenea situada en un costado. Sentado en una esquina de la sala se encontraba al que me presentarían como inspector González. Me senté en un sillón de piel roja y presté atención a la conversación. Estaba hablando sobre el caso. De repente y sin previo aviso el detective me preguntó:
- Señor, ¿sería usted tan amable de contarnos lo que hay de peculiar y muy valioso en ese cuaderno?
- Lo que más le podría interesar al ladrón sería la ubicación de un pequeño pero muy valioso tesoro. Juan de Austria detalló de forma minuciosa la manera de llegar a él.
Vi sonreír al detective y me sentí confuso, ¿por qué sonreía?, ¿sabía algo?
- Ya sé quiénes son nuestros hombres, inspector- sentenció Cifuentes.
- ¿Qué? ¿Quiénes?- se exaltó el inspector.
- Verá, estuve investigando sobre las personas que han alquilado una casa cerca del Museo en las últimas semanas. Y descubrí que una de ellas y el jefe de la guardia del Museo son hermanos. ¡Y menudos hermanos! Son los Strafialari, los mayores traficantes de reliquias en el mercado negro que conozco. Según averigüé, el vecino, Silvio Strafialari, se encargó mediante una caída muy bien interpretada, de distraer a todos los presentes en el Museo. Mientras, Aldo Strafialari, con una copia de la llave de la vitrina donde de guardaba el diario, lo robaba. Todo limpio y sin dejar rastro. Así que ahí tiene a sus hombres. Suyo es el mérito.
Al día siguiente mientras desayunaba leí en El Norte de Castilla cómo el inspector González, gracias a sus extraordinarias capacidades, dedujo quiénes eran los ladrones y cómo los atrapó en una espectacular captura en la medianoche, con las manos en la masa, o mejor dicho, en el cuaderno.
Sorprendentemente, en los siguientes años, fui llamado en multitud de ocasiones por este ilustre vecino de Valladolid, requiriéndome consejos sobre sucesos históricos, y cuando murió, tuve el honor de que me eligieran para decidir su epitafio. Y no había otromejor que `` Temple de acero, rectitud de espada ´´, fiel imagen de su vida.
Nos situamos en Valladolid, en el año 1898 de la era de Nuestro Señor, en el nº 7 de la calle Platerías, según los más ilustres urbanistas una de las calles más bonitas de España. En esa casa vivía una gran mente, comparable a la del famoso Holmes. El nombre del poseedor de tan inigualable inteligencia era Alberto Cifuentes. Y el que les escribe estas líneas lo sabe porque, por obra y gracia de Dios, se vio envuelto en un lío del que salió ganando una maravillosa amistad.
Me encontraba yo por aquel entonces ejerciendo de catedrático de Historia en la Universidad. Recordando el día me río, pues daba yo lecciones sobre Juan de Austria a mis alumnos en el preciso momento en el que entró por la puerta un guardia. Al verlo me asusté, y aún más cuando se acercó y, susurrándome, dijo:
- Acompáñeme, por favor.
- Pe….pero, ¿por qué?- pregunté.
- No se preocupe, pronto lo entenderá- me contestó.
Subimos a un carruaje y el guardia dio una dirección al cochero. En el trayecto me explicó lo que sucedía:
- Verá profesor, seguro que usted sabe que el cuaderno de Bitácora que escribió Don Juan de Austria durante la batalla de Lepanto se guarda en el Museo de Historia de nuestra ciudad.
- Por supuesto, se lo decía a mis alumnos cuando me interrumpió.
- Pues bien, lo robaron hace tres días. El inspector González, encargado del caso, ha decidido pedir ayuda a Alberto Cifuentes, un detective privado. Este ha solicitado su presencia. A partir de ahí supondrá usted lo ocurrido.
Llegamos por fin a nuestro destino y bajamos del coche. El guardia llamó a una puerta, la de la casa nº 7 de la calle Platerías. Nos abrió un hombre, del que se asombrarán ustedes de su aspecto, un hombre alto y enjuto, con perilla y barba gris, pelo canoso hasta la mitad del cuello, desaliñado, con una bata marrón y fumando en pipa. Tenía unos penetrantes ojos azules con esa mirada de: `` Yo sé algo que tú no ´´.
Nos saludó e invitó a entrar. La estancia que había detrás de la puertaera un salón decorado de modo rústico. Retumbaba en la habitación el crepitar de una chimenea situada en un costado. Sentado en una esquina de la sala se encontraba al que me presentarían como inspector González. Me senté en un sillón de piel roja y presté atención a la conversación. Estaba hablando sobre el caso. De repente y sin previo aviso el detective me preguntó:
- Señor, ¿sería usted tan amable de contarnos lo que hay de peculiar y muy valioso en ese cuaderno?
- Lo que más le podría interesar al ladrón sería la ubicación de un pequeño pero muy valioso tesoro. Juan de Austria detalló de forma minuciosa la manera de llegar a él.
Vi sonreír al detective y me sentí confuso, ¿por qué sonreía?, ¿sabía algo?
- Ya sé quiénes son nuestros hombres, inspector- sentenció Cifuentes.
- ¿Qué? ¿Quiénes?- se exaltó el inspector.
- Verá, estuve investigando sobre las personas que han alquilado una casa cerca del Museo en las últimas semanas. Y descubrí que una de ellas y el jefe de la guardia del Museo son hermanos. ¡Y menudos hermanos! Son los Strafialari, los mayores traficantes de reliquias en el mercado negro que conozco. Según averigüé, el vecino, Silvio Strafialari, se encargó mediante una caída muy bien interpretada, de distraer a todos los presentes en el Museo. Mientras, Aldo Strafialari, con una copia de la llave de la vitrina donde de guardaba el diario, lo robaba. Todo limpio y sin dejar rastro. Así que ahí tiene a sus hombres. Suyo es el mérito.
Al día siguiente mientras desayunaba leí en El Norte de Castilla cómo el inspector González, gracias a sus extraordinarias capacidades, dedujo quiénes eran los ladrones y cómo los atrapó en una espectacular captura en la medianoche, con las manos en la masa, o mejor dicho, en el cuaderno.
Sorprendentemente, en los siguientes años, fui llamado en multitud de ocasiones por este ilustre vecino de Valladolid, requiriéndome consejos sobre sucesos históricos, y cuando murió, tuve el honor de que me eligieran para decidir su epitafio. Y no había otromejor que `` Temple de acero, rectitud de espada ´´, fiel imagen de su vida.
FIN
Álvaro Salgado Carranza
Valladolid, marzo de 2011
Álvaro recibiendo el premio del concurso Jeromín
jueves, 16 de junio de 2011
IGNUS M CONTRA EL ASTEROIDE PERDIDO
IGNUS M CONTRA EL ASTEROIDE PERDIDO.
El día había sido completo para Nick. Como en los mejores sueños de los amantes del surf, las últimas horas habían estado llenas de perfectas olas en Santa Teresa, un pequeño pueblo pesquero, localizado al sur de la Península Nicoya, expuesta al mar abierto del Océano Pacífico. Nick vivía en el paraíso surfero de Costa Rica.
Tumbado ya en su cama y dispuesto para entrar el más dulce de los sueños, Nick escuchó un ligero zumbido. Desde pequeño había
descubierto varias especiales habilidades en sus sentidos y en su cuerpo. Esta era una de ellas, escuchar lo que sucedía a millones de
kilómetros cuando ese hecho podía poner en peligro inminente la vida de seres inocentes. Y eso era lo que ocurría en este momento.
Nick, alertado, concentró sus esfuerzos en aquél molesto ruido que cada vez más entraba por sus oídos. Era lejano, muy lejano, pero al mismo tiempo tan agudo que sólo podía presagiar un desastre de gran magnitud. Puso en marcha otro de los poderes que con el tiempo había desarrollado: la capacidad para convertir sus ojos en potentes telescopios que podían ver más allá de las más lejanas estrellas. Y justo en ese instante, cuando combinó vista y oído un gran escalofrío le recorrió el cuerpo, un gigantesco asteroide envuelto en llamas se acercaba a nuestro Planeta a una velocidad que multiplicaba varias veces la de la luz. En unos minutos todo podría haber acabado para miles de millones de personas que en esos momentos eran ajenas a la catástrofe. Nick debía actuar lo antes posible.
Cogió su tabla de surf y salió corriendo hacia la playa. Coger una buena ola era la mejor manera de impulsar su tabla y salir volando hacia el espacio, ese primer impulso era necesario para a continuación poner en marcha su poder de propulsión que hacía de la tabla un potentísimo cohete flamígero. No había ojo humano capaz de distinguir la silueta de Nick, ahora convertido ya en Ignus M, desplazándose por la atmósfera camino del espacio exterior.
Y así, cuando Ignus M se encontraba ya a varios millones de kilómetros de la corteza terrestre, vio ante sí cómo se acercaba a velocidad
endiablada el asteroide maldito. “ufff !!!......” pensó Ignus M cuando percibió lo complicado de su misión, “esto me va a doler mañana…,
preferiría la más fuerte de las olas a este bicho ardiendo…”. Pero no había tiempo que perder, Ignus M apuntó con precisión su tabla hacia el centro del asteroide, imprimió la máxima velocidad posible, apretófirmemente sus ojos y se encomendó a Dios. Un segundo más tarde, alabrirlos se encontraba ya en el corazón del peligro. Y ahí puso enmarcha la segunda parte del plan : su poder de controlar el fuego haría aumentar la temperatura del asteroide hasta hacerlo explotar y convertirse en cientos de miles de trocitos que ya no llegarían a la Tierra.
Horas más tarde, el agua del mar que llegaba en calma a la orilla de la playa hizo que Nick se despertara. Había tenido una noche ajetreada y al regresar a su querida Santa Teresa se había dejado caer tranquilamente en la arena para descansar de ese viaje de turismo ….. al centro de un asteroide. La vida seguía sonriendo a la humanidad.
ÁLVARO SALGADO 5º B DE PRIMARIA
Stonehege
STONEHEGE
La construcción
Stonehenge está formado por grandes bloques de piedra distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas. La exterior, de treinta metros de diámetro, estaban coronadas por dinteles, también de piedra, quedando hoy en día sólo siete en su sitio. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. En su interior permanece una losa conocida como «el Altar».
Ubicación de Stonehenge.
En su comienzo era un monumento circular de carácter ritual rodeado por una rampa y un foso, de modo similar a muchos otros situados en el sur de Inglaterra.
Finalmente el monumento tomó su aspecto actual, para lo cual transportaron 32 bloques. Se cree que fueron movidos utilizando bolas de madera o piedra a modo de rodamientos, y no con troncos como se pensó originalmente.
El complejo
Stonehenge era parte de un complejo grande, que incluía círculos de piedra y de madera y avenidas ceremoniales. Las excavaciones realizadas permitieron descubrir un asentamiento de cerca de mil casas. De acuerdo con las evidencias encontradas, estas casas solamente se usaban unos días al año y no se trataba de una aldea habitada permanentemente.
Objetivo
La finalidad que tuvo la construcción de este gran monumento se ignora, pero se supone que se utilizaba como templo religioso, monumento funerario u observatorio astronómico que servía para predecir estaciones.
En el solsticio de verano, el Sol salía justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los constructores tenían conocimientos de astronomía.
Han sido encontrados 240 enterramientos de restos humanos previamente cremados, datados entre el año 3030 y 2340 a. C. Dado el poco número de entierros para un período tan largo, se supone que no se trata de un cementerio para la generalidad de los muertos sino para determinadas personas escogidas. Para los paganos, la piedra era el símbolo de "lo eterno"; servía para marcar o delimitar puntos energéticos terrenales (telúricos) y hasta para albergar espíritus elementales. Así es que Stonehenge en ceremonias religiosas de culto a los muertos y a evida.
(Espero que os haya gustado)
Pablo Simón Caicoya 5º B Nº19
Los judíos
“LOS JUDIOS”
Sus costumbres se basan en su religión.
La ropa negra de los rabinos significa humildad, incluso, muchos judíos visten chaqueta y pantalón negro. Esta costumbre está señalada en sus leyes.
Recibir a los huéspedes, es una costumbre, tienen que atenderlos lo mejor posible de acuerdo a sus posibilidades.
El kipa, que es el sombrerito, significa que Dios siempre está sobre nosotros.
Cuando los judíos se casan, rompen un vaso envuelto en un pañuelo blanco que significa la destrucción del templo sagrado.
Las comidas tradicionales son blintzes de verdura, Rosh Hasshná, Mouse de chocolate,…
Este es el símbolo de los judíos que es la estrella de David.
El kipa es el sombrerito que llevan los judíos en la cabeza.
Este es el libro sagrado de los judíos.
Trabajo realizado por Clara Sánchez, Miguel Martín, Sandra Zarzuelo y Daniel del Ser
Junio de 2011, 5º B de Primaria
Budismo
BUDISMO
Siddhartha Gautama, más tarde llamado Buda (que significa ``el iluminado´´), nació en una aldea entre India y Nepal hacia el año 556 a.C., en el seno de una familia noble. Creció en medio de todo tipo de lujos y comodidades. Fue educado en las artes, las ciencias y el ejercicio físico. Se casó con una joven de su ambiente social con la que tuvo un hijo. Sin embargo, este tipo de vida no le satisfacía y decidió buscar nuevos caminos.
En tres viajes que hizo a la ciudad descubrió la tragedia de la vida que antes se le ocultaba. Vio el sufrimiento humano bajo tres formas: un anciano frágil y decrépito, un inválido enfermo y desamparado, y un cortejo fúnebre que se dirigía a incinerar un cadáver.
Realizó un cuarto viaje en el que encontró a un monje alegre y jovial que caminaba mendigando. Gracias a esta visión se percató de que los placeres y las atracciones de la vida no llenan a la persona. Abandonó su casa y se fue en busca del auténtico conocimiento.
Se dedicó a predicar su enseñanza por la India, viviendo como un monje mendicante. Murió a los ochenta años.
Las cuatro nobles verdades
El núcleo fundamental de la doctrina predicada por Buda se encuentra en lo que se denomina las cuatro nobles verdades:
• La primera verdad afirma que todo es dolor.
• La segunda verdad se refiere al origen del sufrimiento.
• La tercera verdad trata sobre la destrucción del sufrimiento para llegar al nirvana o ausencia del dolor.
• La cuarta verdad es la senda de los ocho pasos.
El nirvana
Siddhartha se dio cuenta, después de casi morir de hambre a causa de un estricto ascetismo, que la moderación entre los extremos de la mortificación y la indulgencia lograba incrementar sus energías, su lucidez, y su meditación. Con este hallazgo, que llamó Camino medio, comió algo y se sentó bajo una higuera Bodhi, una especie sagrada en la India, con la promesa de no levantarse hasta hallar la solución al sufrimiento y ser un Buda. Esto ocurrió en la localidad de Bodhgaya, cerca de Benarés, que actualmente es un sitio sagrado de peregrinación budista.
Siddharta atravesó distintas etapas de meditación. En la primera parte de la noche logró el conocimiento de sus existencias anteriores (pubbe nivasanussati ñana), durante la segunda parte de la noche alcanzó el conocimiento de ver seres morir y renacer de acuerdo con la naturaleza de sus acciones (cutupapata ñana) y durante la última parte de la noche purificó su mente (asavakkhaya ñana) y tuvo un entendimiento directo de las Cuatro Nobles Verdades (cattari ariya-saccani).
Como última prueba se presentó Mara (la tendencia a la maldad en seres samsáricos, a veces interpretado como demonio), quien hizo una serie de tentaciones. Sin embargo, Siddhartha no cayó en estas tentaciones, con lo que logró ser libre del aferramiento a las pasiones pero sin represión de estas (destruyendo las cadenas del samsara).
Al final, conoció que había logrado un estado definitivo de "no-retorno" al que se llama Nirvaņa, que significa ‘cese (del sufrimiento)’ pero que no es posible describir claramente con lenguaje. En ese momento dijo "hecho está lo que debía hacerse". Tras alcanzar la iluminación, dedicó su vida a propagar sus enseñanzas en el norte de la India.
El despertar de Gautama es el punto de partida histórico del budismo, y parte de la enseñanza de que alcanzar el Nirvana es posible; todos los seres humanos tienen el potencial de lograr un cese del sufrimiento y comprender la naturaleza del bodhi.
Trabajo realizado por Álvaro Salgado, Marcos Hermosilla, Lidia Zarzuelo, Marta Moreno
Junio de 2011, 5º B de Primaria
lunes, 13 de junio de 2011
Talleres de reciclaje
El alumnado de 3º de Secundaria visita al Tercer Ciclo de Primaria.
Estamos en la Semana del Medioambiente (5 de junio, Día Mundial del Medioambiete) y, entre otras actividades, hemos contado con varios talleres guiados por alumnos de 3º de Secundaria. Nos han hablado de diferentes tipos de reciclaje, así como la importancia que tiene reciclar.
Algunas de las cosas que hemos aprendido son:
RECICLADO DEL VIDRIO, por Fernando Álvarez, javier Díez y Álvaro González de 3º de ESO
También podéis ver los siguientes vídeos sobre el tema del reciclaje del vidrio:
RECICLADO DE PILAS, por María Rodríguez, Francisco Fadrique y Joaquín Gómez de 3º de ESO
RECICLADO DEL PAPEL, por Sara Cifuentes, Lorena Jiménez y Lucía Poyo de 3º de ESO
RECICLAJE DE ALUMNINIO, por Sofía pena, Julia García, Enrique García y Leonor Rodríguez de 3º de ESO
RECICLAJE DE APARATOS ELÉCTRICOS, por Fernando Cifuentes, Iñaqui Navarro y Enrique García de 3º ESO
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